Búsqueda

Últimas entradas

Categorías

Tags

Arithon

Powered by Squarespace

Que estamos haciendo...

miércoles
ago032011

Yo

La vida para mi siempre ha sido complicada, por mucho que a los demás no les parezca así. Nací en una familia que puede darse comodidades, muchos incluso dirían que somos ricos, y eso hace parecer a los demás que tengo todo dado en bandeja. 

No ha sido así. O tal vez sí, pero nunca lo he sentido así yo. Por ejemplo, no pido plata todo el tiempo, a veces a pesar de que se me haya acabado a mi y realmente la necesite. Mi mamá es un poco perfeccionista y si las cosas no salen de la mejor forma posible no está conforme. Con mi papá tenemos una relación rara en que nos entendemos pero hablamos poco. Mis hermanas para mi son lejanas y un misterio. Mi hermano es cercano y lejano al mismo tiempo, porque aunque compartimos mucho hartas cosas nos separan.

Ha sido difícil para mi. Una infancia muy desagradable. Dos "amigos" que abusaron de mi en la básica. Un curso frio y manipulador con aquellos distintos. Dos y luego tres amistades indispensables en mi vida pero que ni ellos mismos se habían definido, y menos yo.

Luego a la Universidad sin ninguna herramienta, ya que no había sido yo no había hecho nada por mi mismo. Fue un mini desastre, me eché el ramo colador y me atrasé a lo menos un semestre. Cuando al fin me recuperé y armé mis amistades no pude evitar, sin embargo, rebelarme ante los profesores como no lo había hecho en mi adolescencia contra mis padres, y eso hizo que me echara varios ramos de puro no querer adaptarme. Otros los dejé botados por falta de interés.

Parecía como si no quisiera salir. Cuando al fin vi la luz, en ya mi sexto año, y vi mi egreso cerca, me eché un ramo, me bloqueé en el examen de repechaje (y eso que había partido con un 6) y maté toda mi posibilidad. Ahora me queda un ramo, y por hacerme el weón y trabajar (aunque renuncié cuando supe como me fue), además de otros motivos, me lo estoy echando con promedio 3.

A eso, sumarle el paro, por lo que no he dado el examen. Y el tener que estudiar como loco. Y que no lo estoy logrando porque no tengo ninguna motivación.

Sin embargo, por una serie de cosas que me pasaron y que no quiero poner acá, las cosas no se ven tan mal en realidad. Tengo muchos motivos para estar alegre, y la verdad es que el ramo ya no me preocupa. Siento que sé de minero y con el tiempo podré afinar los detalles. Si me echo el ramo lo tomaré de nuevo y chao.

Y mi vida no está mal. O sea, estoy en permanente transición (y lo seguiré estando, en condiciones ideales, por lo menos por 2 años). Pero estoy más cómodo conmigo mismo. Incluso diría más solo, pero más bien estoy más depurado. Y por primera vez, puedo decir que no me siento mal.

domingo
may292011

Soy torpe

No sé si ustedes lo saben, pero soy extremadamente torpe. Y ahora que estoy trabajando lo demuestro! En mi pega, me toca viajar harto a lugares cercanos a Santiago, por ejemplo Colina, San Bernardo, y dentro de Santiago, San Miguel y Puente Alto. Bueno, les voy a contar algunas historias estúpidas que me pasaron.

1. Un día me tocó ir a San Bernardo. Ir en micro o en colectivo es bastante conveniente, pero Daniel me había dicho el día antes que no tenía problema en acompañarme (muy buena onda de su parte). Nos fuimos relativamente tarde y su auto, que es un jeep viejo, empezó a tener problemas: la radio se apagaba, los limpia parabrisas se prendían solos, las luces parpadeaban... hasta que de repente nada más eléctrico del auto prendía: andábamos en la carretera sin luces, ninguna, ni de freno, ni señalizadores... nada! Y por suerte, como era viejo, podía seguir andando sin batería, cualquier auto moderno moriría con ese problema. Decidimos dejarlo prendido y que yo fuera a tribunales a entregar lo que me habían encargado. Entro al tribunal y me doy cuenta que no tengo mi carpeta, que todo ese viaje que mató el auto fue inútil, y tuve que volver después. Apenas alcancé a llegar de vuelta.

2. Otro día me tocó ir al Tribunal de Crímen Antiguo, el 34, que queda en frente del Centro de Justicia. Me tocó a ir a hablar con una actuaria, y me suena el teléfono dentro del Tribunal, era mi jefe, no podía cortarle. Contesto, me dicen que corte, yo corto, me reta la actuaria, después me reta otra actuaria, y finalmente me reta directamente la Juez, que increíblemente justo trabaja en esa parte del tribunal. Fue como una cadena de retos. Todavía me da vergüenza entrar a esa parte del Tribunal.

3. Después, me tocó ir a Colina. Decidí irme en auto desde mi casa y me metí en un taco enorme, para después perderme llegando a la Fiscalía, pero terminé llegando. Cuando llegué, la secretaria no me autorizó poder, yo no los firmé, asi que chao con tener poder en esas causas. Pero al menos me pasaron las copias!

Que cosas tontas les han pasado a ustedes?

miércoles
may182011

Día del internet = Fail

Ayer fue el día del Internet, y quedó la crema. Había cambiado el blog a otro servidor, como les conté, pero por supuesto que ahora ese otro servicio ahora se cambió de host y me borró todo lo que tenía, matando mi trabajo de 4 días enteros configurando y arreglando el blog en Wordpress.

Por suerte, tenía el blog antiguo guardado en su sitio original, Squarespace. Pero por algo me fui, no podía seguir pagando ese host, es demasiado caro. Así que me vi en la encrucijada de matar el blog para siempre y no pagar nada más, o sufrir todos los meses con lo caro que es este host.

Al final, le expliqué a mi mamá todo este problema y como le interesaba que no se perdieran los posts me dijo que lo podía pagar, así que por eso el blog revivió.

Pero vino otro problema. Ya había rediseñado el blog, por eso no podía dejar el viejo diseño. Por eso con mi hermano elegimos este tema y este fondo. Por mientras este va a ser el diseño, aunque podría cambiar en el futuro.

Ahora, la guinda de la torta. Por problemas personales conmigo, Jesght, mi hermano y coautor deja el blog. Quedan todavía posts por él, y si algún día decide volver al blog volveremos a ser coautores.

Ahora, a pensar que hacer para que el blog no quede abandonado con solo yo a cargo...

martes
abr262011

Burocracia

¿Se han fijado alguna vez lo complicado que sale ser simpático con la gente que te atiende en cualquier servicio por vía telefónica? Les cuento. El sábado un amigo me pidió, muy aproblemado, un favor, si podía pagarle su cuenta de Entel (que estaba a un día de vencer) con mi tarjeta de crédito, ya que él solo tiene cuenta RUT y no puede hacer pagos por internet.

No es por ser pesado, pero siempre me molesta hacer pagos con tarjeta, porque me desorganizo y uso la plata que me pagan antes de que me la cobren, pero al ser él un buen amigo, y porque me dijo que me transfería ese mismo día lo que pagué, accedí.

Lo primero que falló fue la página de Entel, ya que al pagar la primera vez quedó en blanco y no quedó registrada la transacción. Bueno, me dije, da lo mismo, si no quedó registrada no me cobraron. Cambié de explorador, hice el pago de nuevo y ahí si que pasó, cumpliendo mi favor.

Pero lógico que algo más iba a fallar. A mi amigo no le habían activado la clave de transferencias de la cuenta RUT, así que va a tener que depositarme, lo que no es tan grave pero lógicamente es una lata, pero que se le va a hacer.

Siendo la persona responsable que soy, llamé al banco el mismo día para confirmar si me habían autorizado los dos cobros, y, por supuesto, por alguna razón extraña los habían autorizado. Me recomendaron, muy amablemente (mi banco es genial) que hablara con Entel para solucionar el problema, porque si no después me reportaban como estafador o algo por no recibir el pago, y que esperara hasta el lunes para que hubiera acceso directo a Transbank.

Bueno, ese lunes fue ayer. Llamé a Entel muchas veces en el día, la primera, no podían ayudarme porque no tenía los códigos de transacción, la segunda, que tenía que llamar a otro número (que nunca resultó), y después de la tercera en que me dijeron que el sistema estaba suspendido (increíble mi paciencia), al parecer me desconectaron de las opciones de operador del 103, asi que no pude llamar más, cosa que me pareció inaudita.

Le pedí el teléfono a mi hermano, y, al fin, logré llegar a la opción que comunica con la operadora y me ayudaron con el problema. Lo malo es que esta operadora se puso a juzgarme… ¿Por qué pagó dos veces? Pero si los pagos obvio que no se registran inmediatamente… Yo, con mi paciencia bastante agotada, logré resistir empezar a putearla por preguntarme estupideces que ella tenía que solucionar, y finalmente me transfirió al área de cobros, en que me dijeron… Que no habían registrado la primera transacción y que tenía que anularlo en el banco.

Con esa conclusión, entendí por qué hay gente que simplemente parte enojada hablando con los operadores telefónicos. Aaarg!

sábado
mar262011

Huir

La ciudad, alguna vez bella, nueva, querida, ahora sucumbía a su suciedad que se pegaba en sus hojas, que caían al verdadero mar de concreto, como los charcos que ahora formaban las nubes. 

Era tarde. Tarde como nunca en un ciudad que no duerme nunca, activa, incansable como solo ella puede serlo, tarde como las hojas se ponen amarillas y dejan de colorear los grises paisajes del otoño.

Parecía como si la gente quisiera evitar que avanzara. Bloqueaban su paso como el mismo miedo que sentía, que atrofiaba sus movimientos y que tal vez, pensaba, era finalmente lo que no lo dejaba avanzar.

Ya no reconocía las calles por la que caminaba, o corría, no lo sabía. Algo le decía que escapara, que corriera lejos de la ciudad, del mundo, sabía que inevitablemente no podría avanzar, sabía que nadie puede correr para siempre, pero no quería pensarlo, quería simplemente irse lejos, más allá de lo conocido.

No veía a nadie. La gente lo había dejado pasar, tal vez intuían que no había nada que hacer para parar a ese viejo loco que corría sin razón, o tal vez se veían en él, veían su futuro en una carrera que no se puede ganar.

Le pareció que las luces habían bajado su intensidad. No conocía esta parte de la ciudad. Todo era oscuro, muy oscuro, y el agua que le escurría por la espalda lo enfriaba hasta calarle los huesos.

Lo peor no era el frío, era el miedo, un miedo indeleble que parecía rodearlo como neblina. Apuró el paso, aunque ya no le veía sentido, casi no podía moverse. Sintió un abrazo gélido y una sensación de serenidad absoluta.

Algo golpeó la madera, solemne, lento. La neblina que cubría la habitación se disipó. La lluvia cesó y la ciudad, indeleble, comenzó un nuevo día.