Mi vida, 4 meses después
Arithon | Publicado un
lunes, febrero 27, 2012 at 6:06PM Tuve una inmensa decepción el año pasado. Una que me busqué yo, por supuesto, pero inmensa de todas maneras. A quiener quieran saber, les contaré toda la historia, pero no quiero ventilar algo así de personal aquí.
Lo que importa de eso, finalmente, es que caí en una depresión tremenda, que solo me duró un día. Pero fue tan pero tan grande que me bloqueé, tanto así que por algunos meses estuve totalmente indolente. Poco o nada me importaba. En ese momento estaba trabajando y me empezó a ir peor, se me pasaban las cosas, hacía estupideces... me empezó a ir mal en la Escuela, me alejé de algunos amigos, etcetera.
Pero es aquí en cuanto empiezan las cosas alegres. Estuve así hasta que mi mejor amigo del colegio, Carlos, me hiciera prometer que iba a hacer todo lo posible para pasar el ramo que tomé y que estaba a punto de echarme.
A pesar de que la motivación ya no era mia, la suya encendió la primera chispa en mi. Decidí renunciar a la pega y dedicarme de lleno al ramo. Me lo terminé echando, pero dio lo mismo. Esa primera acción, luego de haberme derrumbado de tal manera, me obligó a reorganizarme.
Les contaré algo muy personal ahora. Soy un ególatra. Creo que sé mejor que ustedes lo que necesitan. Además, tengo complejo de mesías. Siento que tengo que salvarlos a todos a costa mia. Esa fue mi filosofía de vida desde, digamos, la adolescencia hasta hacer poco. Pero un día, hablando con la sicóloga (si, estoy realmente loco), todo lo que me pasó me hizo clic.
Quise a alguien, y digo, realmente quise a alguien. Muchos dirían, ¿y que tiene eso de importante? Todos queremos a alguien. No es así con un mesías. Si quieres salvarlos a todos, como yo quería, los quieres a todos por igual. No puedes querer a uno más que otro, todos son iguales. Y sin embargo, quise mucho a alguien. Y ahí está lo que pasó con las ruinas, se creó un nuevo cimiento. Ya no quiero salvarlos a todos. Quiero salvar a quienes quiero.
He ahí el inmenso cambio. Y es extremadamente feliz. Ha hecho que quiera seguir, me ha hecho pensar en que puedo querer a alguien, que me pueden querer a mi, que en realidad me es posible dejar de estar soltero. Y más allá de eso, me di cuenta que si quiero cosas. Empecé a sentir de nuevo. Empecé a querer cosas que no son materiales. Y con el cambio de mentalidad, el mundo me ha apoyado muchísimo, he tenido las mejores conversaciones de mi vida, he conocido a algunas de las personas más interesantes en mi vida, y me di cuenta que en mis narices pasaban tantas cosas buenas para mi en las que no me fijaba...
Y es eso. No diría que soy feliz. Pero al menos ahora voy camino a la felicidad y no a la autodestrucción, como todo el resto de mi vida. Y solo tuvieron que pasar 8 años para que me diera cuenta.


