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martes
feb052013

Sentimientos

Hay sentimientos que no pueden ponerse en palabras. No, me equivoco. Las palabras sobran, son demasiado amplias para describir algo tan acotado pero tan fuerte como es el sentimiento humano (humano, porque es el único que conozco).

Poder decir o escribir las palabras a veces crea situaciones. A veces genera cosas fuera de su propia realidad de palabras, de una simplificación del mundo que se hace para que otras personas distintas a nuestra propia subjetividad nos entiendan. Una orden, por ejemplo, muchas veces genera una acción en cumplimiento de ella. Leer ciertas palabras, ciertas frases, cierto texto, genera sentimientos en la gente. Ellos son externos, la mayoría de las veces, de lo que el texto quiso decir.

Es por ello que las palabras faltan y sobran. Lo que el autor quiso decir con algo escrito es casi imposible de saber sin estudiar minuciosamente su contexto, y aún así fallamos. Podemos intentar ponernos en el lugar del autor, pero no somos él, no conocemos cada circunstancia que rodeaba su vida y que formaba su subjetividad, su ser, él mismo.

Las palabras faltan, porque no cumplen el cometido del autor de transmitir lo que él siente, o causar lo que quiere hacer sentir. Las palabras sobran, porque nos generan sentimientos que el autor no necesariamente sintió o quiso transmitir. El lenguaje, como tal, es inadecuado y falla cuando se trata de temas tan subjetivos, tan parte de cada individuo. Así como se señala que la experiencia no se puede transmitir… ¿Será imposible transmitir sentimientos?

Es algo más allá de lo imposible. Como individuos somos diferentes. No se puede transmitir algo que nace sólo para nosotros, que nace en cada uno en forma distinta, única. Eso es lo bonito de los sentimientos, son nuestros.

Puedo ir más allá aún. Tal vez lo mejor de los sentimientos es que no pueden ser transmitidos tal y como son. El autor genera cosas más allá de su intención, nos hace sentir cosas propias y crea algo único para cada uno que lo lee. Tal vez incluso no genere nada. Y eso, más allá de la intención del autor, es algo bonito y digno de ser preservado.

martes
nov062012

Tormenta

No había nada más que silencio en el ambiente. En su mente, ruido, insultos, gritos a si y un odio tan grande, que nunca había sentido hacia nadie. Nada acallaba la triste canción de la lluvia, el sol se había escondido en el verano y el invierno dominaba, congelando todo avance, bloqueando con nieve el camino largo, casi eterno. Los truenos lo despertaban a ratos, una voz apenas perceptible lo animaba a continuar, asustada y con poca fuerza. Pero las estaciones cambian aunque se demoren, y la voz del sol oculto tras las nubes sigue allí, sus rayos alegrando en cierta forma los días tristes.

lunes
feb272012

Mi vida, 4 meses después

Tuve una inmensa decepción el año pasado. Una que me busqué yo, por supuesto, pero inmensa de todas maneras. A quiener quieran saber, les contaré toda la historia, pero no quiero ventilar algo así de personal aquí.

Lo que importa de eso, finalmente, es que caí en una depresión tremenda, que solo me duró un día. Pero fue tan pero tan grande que me bloqueé, tanto así que por algunos meses estuve totalmente indolente. Poco o nada me importaba. En ese momento estaba trabajando y me empezó a ir peor, se me pasaban las cosas, hacía estupideces... me empezó a ir mal en la Escuela, me alejé de algunos amigos, etcetera.

Pero es aquí en cuanto empiezan las cosas alegres. Estuve así hasta que mi mejor amigo del colegio, Carlos, me hiciera prometer que iba a hacer todo lo posible para pasar el ramo que tomé y que estaba a punto de echarme.

A pesar de que la motivación ya no era mia, la suya encendió la primera chispa en mi. Decidí renunciar a la pega y dedicarme de lleno al ramo. Me lo terminé echando, pero dio lo mismo. Esa primera acción, luego de haberme derrumbado de tal manera, me obligó a reorganizarme. 

Les contaré algo muy personal ahora. Soy un ególatra. Creo que sé mejor que ustedes lo que necesitan. Además, tengo complejo de mesías. Siento que tengo que salvarlos a todos a costa mia. Esa fue mi filosofía de vida desde, digamos, la adolescencia hasta hacer poco. Pero un día, hablando con la sicóloga (si, estoy realmente loco), todo lo que me pasó me hizo clic.

Quise a alguien, y digo, realmente quise a alguien. Muchos dirían, ¿y que tiene eso de importante? Todos queremos a alguien. No es así con un mesías. Si quieres salvarlos a todos, como yo quería, los quieres a todos por igual. No puedes querer a uno más que otro, todos son iguales. Y sin embargo, quise mucho a alguien. Y ahí está lo que pasó con las ruinas, se creó un nuevo cimiento. Ya no quiero salvarlos a todos. Quiero salvar a quienes quiero.

He ahí el inmenso cambio. Y es extremadamente feliz. Ha hecho que quiera seguir, me ha hecho pensar en que puedo querer a alguien, que me pueden querer a mi, que en realidad me es posible dejar de estar soltero. Y más allá de eso, me di cuenta que si quiero cosas. Empecé a sentir de nuevo. Empecé a querer cosas que no son materiales. Y con el cambio de mentalidad, el mundo me ha apoyado muchísimo, he tenido las mejores conversaciones de mi vida, he conocido a algunas de las personas más interesantes en mi vida, y me di cuenta que en mis narices pasaban tantas cosas buenas para mi en las que no me fijaba...

Y es eso. No diría que soy feliz. Pero al menos ahora voy camino a la felicidad y no a la autodestrucción, como todo el resto de mi vida. Y solo tuvieron que pasar 8 años para que me diera cuenta.

lunes
feb272012

Actualización! Algo nuevo!

Hace ya casi medio año que no actualizo este blog. Después de todo lo que tuve que pelear para que no lo botaran porque no me alcanzaba para pagarlo, de que mi mamá finalmente accediera a pagarlo, después de todo eso, lo dejé abandonado...

Y pensándolo bien, no es porque no tuviera nada que contar. Me cuesta mucho escribir cuando estoy deprimido, y cuando lo hago, me salen cosas o tristes o pesadas. Y tampoco me daban las ganas de escribir, pensando que hay tanto más que hacer. Y, además, sumado a todo eso, más que nunca las redes sociales me han tenido aprisionado. Entre conversaciones en Facebook y Twitter, y entre mantener los pocos verdaderos amigos que me quedan, todo el tiempo libre que parece que tengo se va rápidamente.

Pero tengo mucho, muchísimo que contar. Algunas cosas las quiero poner acá. Otras no. El próximo post será sobre eso.

miércoles
ago032011

Yo

La vida para mi siempre ha sido complicada, por mucho que a los demás no les parezca así. Nací en una familia que puede darse comodidades, muchos incluso dirían que somos ricos, y eso hace parecer a los demás que tengo todo dado en bandeja. 

No ha sido así. O tal vez sí, pero nunca lo he sentido así yo. Por ejemplo, no pido plata todo el tiempo, a veces a pesar de que se me haya acabado a mi y realmente la necesite. Mi mamá es un poco perfeccionista y si las cosas no salen de la mejor forma posible no está conforme. Con mi papá tenemos una relación rara en que nos entendemos pero hablamos poco. Mis hermanas para mi son lejanas y un misterio. Mi hermano es cercano y lejano al mismo tiempo, porque aunque compartimos mucho hartas cosas nos separan.

Ha sido difícil para mi. Una infancia muy desagradable. Dos "amigos" que abusaron de mi en la básica. Un curso frio y manipulador con aquellos distintos. Dos y luego tres amistades indispensables en mi vida pero que ni ellos mismos se habían definido, y menos yo.

Luego a la Universidad sin ninguna herramienta, ya que no había sido yo no había hecho nada por mi mismo. Fue un mini desastre, me eché el ramo colador y me atrasé a lo menos un semestre. Cuando al fin me recuperé y armé mis amistades no pude evitar, sin embargo, rebelarme ante los profesores como no lo había hecho en mi adolescencia contra mis padres, y eso hizo que me echara varios ramos de puro no querer adaptarme. Otros los dejé botados por falta de interés.

Parecía como si no quisiera salir. Cuando al fin vi la luz, en ya mi sexto año, y vi mi egreso cerca, me eché un ramo, me bloqueé en el examen de repechaje (y eso que había partido con un 6) y maté toda mi posibilidad. Ahora me queda un ramo, y por hacerme el weón y trabajar (aunque renuncié cuando supe como me fue), además de otros motivos, me lo estoy echando con promedio 3.

A eso, sumarle el paro, por lo que no he dado el examen. Y el tener que estudiar como loco. Y que no lo estoy logrando porque no tengo ninguna motivación.

Sin embargo, por una serie de cosas que me pasaron y que no quiero poner acá, las cosas no se ven tan mal en realidad. Tengo muchos motivos para estar alegre, y la verdad es que el ramo ya no me preocupa. Siento que sé de minero y con el tiempo podré afinar los detalles. Si me echo el ramo lo tomaré de nuevo y chao.

Y mi vida no está mal. O sea, estoy en permanente transición (y lo seguiré estando, en condiciones ideales, por lo menos por 2 años). Pero estoy más cómodo conmigo mismo. Incluso diría más solo, pero más bien estoy más depurado. Y por primera vez, puedo decir que no me siento mal.