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lunes
jun012009

Nadie

Fui nadie en las llanuras mientras los ríos llenos de rocas brillantes acompañaban el ruido silente de mis pasos. El camino se desdibujaba mientras se acercaba al abismo de mis manos, de mis ojos invisibles. La realidad estaba comprimida, dolorosa, en una esfera de silencio. Y en ese momento fui nadie, sentí la fuerza de no estar atado al mundo. La tierra y el cielo, los bosques frondosos y extensos, la ciudad que muchos pintan de gris pero que yo tapizo en naranjo, los aviones, las aves, las nubes que se mueven quietas, como un niño que golpea una tina llena de espuma, lo fui dejando atrás. La tranquilidad absoluta se apoderó de mis venas. Y solo allí pude pensar, sin mente, sin dolor, sin recuerdos, y seguí las huellas que había dejado sin darme cuenta en el camino. Cada paso, un cambio, cada mirada un desorden que modifica la realidad aunque nadie se dé cuenta, una destrucción mínima e insignificante que define un recuerdo que algún día se disolverá en la lejanía. Y lo vi todo, la parte desenfocada del observante que se fija en lo que cree importante sin darse cuenta de que en realidad todo es importante y efímero, bello y doloroso, un secreto que un sabio solo ve por un instante, por menos de un segundo. Una gota que se desdobla y cae en un río, un sauce que llora su felicidad, una roca ignorada al borde de un camino, una flecha ensangrentada abandonada en un museo, un cuchillo que nunca ha cortado y que reside en un cajón esperando un momento que no llega y no llegará nunca. La verdad no está oculta, pero nuestros ojos no están hechos para verla.


Pude verme así desde lejos, desenfocado, borroso, como personaje secundario de una película que se trata sobre otro. La verdad se me acercó lenta y me sorprendió por la espalda. No he seguido el camino de los malditos ni de los sabios, no he forjado mi camino por mí mismo, no conozco todo lo del mundo ni conozco todas las consecuencias. Mi voz tanto enreda como desenreda. Mis orígenes no son heroicos, mi pluma no es un mundo en sí misma. Mi importancia solo importa para mí y para los que alguna vez me han visto, una simple minoría que se disuelve en la vastedad del mundo. El mundo es un espejo que brilla por sí solo, no necesita alguien que lo observe. Nada es necesario, nada es vital. Nuestras mentes nos enseñan de mala manera que las cosas forjadas por nuestras manos son universales, cuando nuestro universo está formado solo por nosotros mismos. Pertenecemos a la misma especie, y por lo tanto nuestros sentidos en general son idénticos, con variaciones pequeñas que nosotros creemos sustanciales. Pero nos equivocamos, nadie piensa como nosotros, no somos la mayoría ni la minoría, no estamos solos ni acompañados, somos egoístas, somos generosos, somos polvo, somos memoria, somos ojos que se cierran al dormir, un sueño extraño que parece real y del que no se quiere despertar. Una ilusión óptica en el desierto. Un laberinto cuya entrada es la salida, marcada por un hilo. Un mundo, una idea, una bomba de humo. La lluvia. El amanecer. Nadie.

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Reader Comments (1)

Esto ya lo habia leido. Que mal, que mal para ambos. Ahora estoy enojado >:(

junio 1, 2009 | Unregistered CommenterAm

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