martes
jun022009
Primavera
Por
Arithon | Publicado un
martes, junio 2, 2009 at 6:49PM
Arithon | Publicado un
martes, junio 2, 2009 at 6:49PM
Quizá pensaba que el frío era sólo una señal de aviso. Quizá pensaba que el clima era algo puramente incidental que en nada afectaba nuestras vidas más que en la forma de vestirse. Podría haber pensado cualquier cosa. Pero salió, así como estaba, al insoportable frío, como desafiando a la tierra, mientras pensaba en campos infinitos de verde.
Caminaba rápido, pero no apurado, como si por naturaleza no tuviera tiempo que perder, y mientras avanzaba la oscuridad del invierno parecía aclararse, variando los tonos hacia el otoño y sus cafés y caídas libres de los árboles luchando por seguir viviendo.
En frente suyo ya se encontraba un antiguo castillo de piedra gris, oscuro, cubierto de nieve. La puerta estaba cerrada, bloqueándole el paso de forma posiblemente permanente.
Ni siquiera tuvo que concentrarse. La puerta cayó al suelo, renacida como un nuevo árbol. Caminó por el pasillo.
Sintió algo extraño. De reojo aparecía fuego azul, encapsulado en una sombra con forma humana. Creció pasto en el piso de piedra. Supo de donde venía, y, al fin, su adversario no pudo ya quedar en la cobarde oscuridad.
Ni siquiera hubo diálogo. Hielo chocaba con plantas de todos los tipos. Un árbol crecía desmesuradamente mientras proseguía la batalla campal. De pronto ya no era un castillo sino un gigante bosque de pinos.
El verdor era deslumbrante. Sonrió. Sabía que nada de esto sería posible sin el invierno y el frío, y que el hielo terminaba volviéndose agua. Ya no era un adversario.
Y todo fue verde.
Caminaba rápido, pero no apurado, como si por naturaleza no tuviera tiempo que perder, y mientras avanzaba la oscuridad del invierno parecía aclararse, variando los tonos hacia el otoño y sus cafés y caídas libres de los árboles luchando por seguir viviendo.
En frente suyo ya se encontraba un antiguo castillo de piedra gris, oscuro, cubierto de nieve. La puerta estaba cerrada, bloqueándole el paso de forma posiblemente permanente.
Ni siquiera tuvo que concentrarse. La puerta cayó al suelo, renacida como un nuevo árbol. Caminó por el pasillo.
Sintió algo extraño. De reojo aparecía fuego azul, encapsulado en una sombra con forma humana. Creció pasto en el piso de piedra. Supo de donde venía, y, al fin, su adversario no pudo ya quedar en la cobarde oscuridad.
Ni siquiera hubo diálogo. Hielo chocaba con plantas de todos los tipos. Un árbol crecía desmesuradamente mientras proseguía la batalla campal. De pronto ya no era un castillo sino un gigante bosque de pinos.
El verdor era deslumbrante. Sonrió. Sabía que nada de esto sería posible sin el invierno y el frío, y que el hielo terminaba volviéndose agua. Ya no era un adversario.
Y todo fue verde.



Reader Comments (2)
Como ya te dije, me gustan los finales que construyes en tus historias. Me parecen como antecedentes a un abismo, son estilosos, en definitiva.
Otra cosa que me gustaría rescatar son las descripciones que haces de los lugares. Si bien es cierto aquí la naturaleza es un tema (Primavera), no he dejado de reparar en que tiendes mucho a hacer del ambiente un personaje más, quizás protagonista muchas veces.
Por un momento creía que la ambientación podía ser cualquiera: un parque, una arboleda, hasta que me trasladaste a un escenario digno de Ragnarok.
Me gusta como rescatas la naturaleza en tus escritos. Como algo que tiene alma y que, a ratos, te envuelve.
Saludos!!