Escena
Arithon | Publicado un
domingo, septiembre 20, 2009 at 7:29PM La jungla, gris, lo miraba con sus ojos de asfalto. No se sorprendió, y siguió caminando. El ambiente, propicio, como le gustaba. Estaba en un parque, bien cuidado, casi europeo, que miraba hacia los edificios de la ciudad. Era uno de sus lugares favoritos, le gustaba la combinación de naturaleza (por supuesto, limitada a pasto, árboles y flores fácilmente conseguibles en la ciudad) y la velocidad de la vida urbana.
Le gustaba mirar. Pero no en el mal sentido. Solamente veía como se desenvuelve todo, como gente corre y otra camina, como se compra y se disfruta, como se sufre, como se rompe, como se gobierna y como se sirve. Le gustaba sentirse libre de aquella opresión de hacer lo que la sociedad ordenaba, lo que el mundo ordenaba. Era una mentira cruel, que lo liberaba y lo oprimía, pero era lo único que quedaba, quedarse sin alternativas no era una alternativa.
Abrió la carta que llevaba en el bolsillo de su chaqueta. Usó su antiguo abrecartas, que rociaba nostalgia en un sistema que ya casi estaba muerto, el del correo. La leyó, consideró responderla en su casa... pero no, hizo lo impensable para un adulto civilizado. Se sentó bajo un árbol, en el pasto, sacó una pluma de su bolsillo y se puso a escribir, mientras el viento lo acariciaba suavemente y el sol iluminaba a su antojo.
Después voy a seguirla, ya tengo algunos párrafos extra



Reader Comments (1)
Bien conoces mi predilección por escribir sobre espacios naturales en medio del sistema circulatorio de calles y casas que es la ciudad. Me gusta, salvo por una cosa... el ambiente propicio. Se trata de un espacio, de un momento personal tan público, pero tan personal a la vez, que "propicio" es una palabra que me incomoda por su formalidad.
Por lo demás, sabes que es un agrado leerte.
^_^