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Entries in Historias (6)

lunes
abr122010

Espejismo Lunar

Ayer creí ver un espejismo. A lo lejos, mientras la noche ocultaba los ojos, mientras la fatal atracción de la luna mudaba mis sentidos y hacía palpitar mi corazón vacilante, vi una sombra más oscura que el callejón donde la basura cae. Teñido de verde, parecía no saber donde estaba. Desde la ventana la curiosidad se colaba entre las cortinas.

“¿Quién eres?” me dije, oculta en el abrigo de la soledad indivisible sin esperar respuesta pero secretamente esperándola entre segundos de vejez que pasan como minutos, que pasan como la arena en un reloj de vidrio impreciso que determina lo largo de la vida, lo corto de la muerte, el olvido acechante y terrible, la inseguridad. Por un segundo pareció mirarme sin verme pero viéndome en parte, mi pelo largo semienredado entre las sábanas insomnes. Como todos los espejismos, se desvaneció.

Todavía lo espero en las mañanas. Las noches me espantan. Desde que lo vi el rumor de los botes se pega a mis pestañas y las cierran en la espera de algo que podría no existir… pero existe.

viernes
ene152010

A siren in the darkness

The sirens were already sounding in the dark passageway. He ran, but couldn't get very far without attracting the attention of the policemen. 

"Damn, they thought I was him…" he thought, while he ran as fast as he could, dodging trashcans like an expert. He was well known for escaping dangerous situations, but this one may had proven to be a little too difficult. As he was turning right though the alley, he heard the loud sound of a gunshot against the wall.

"He barely missed me… normally cops don't shoot at sight. It's a difficult case, this one." He said to himself "I will need to take desperate measures" He then took an extreme detour, confusing his followers. When he saw some stairs al his left he jumped and grabbed them with surgical precision, and got to the roof almost immediately. He then closed his eyes and concentrated, his body starting to shiver madly. The lights on the street seemed to dim a little, and suddenly, the police took a different path, leaving him alone. Up there, in the darkness of the roof, he turned invisible.

"¿Why did you die, Red? Seeing your body on the floor was just too much for me. You were always cautious, even to a fault" He thought as he kept trembling, as if he was taken by an extreme fever "When I heard you were being followed I came to help you, but I was just too late. Please, tell me your message…"
His thoughts then changed. He thought about moments before, when he arrived to than creepy and dark house. He remembered the windows were shattered, the pieces scattered through the floor. On the center, nonetheless, it was clear. The red rug was clearly visible. 

"He must have run, as some shards were a bit far from the broken window" the shadow thought "and must have gotten to the stairway. I saw blood there, but not enough to kill him. I was worried so I rushed to the door. I saw him there, murmuring strange words. I think he saw me, and tried to get up. I promptly stopped him. He smiled at me, his final goodbye. He had a wound on his shoulder, yet no blood was flowing…"

His thoughts were interrupted by a loud sound. Someone had arrived on the roof. He didn't move: he was confident that he was practically invisible while he used his powers. He was wrong, because a fast punch came his way and knocked him out of his thinking position. There he was, dressed in a blue tux, smiling smugly.

"You!" said the shadowy figure, recovering from the first shock "You were the one!"
He then got up, and started shivering again, but with twice the intensity. It was like the whole city was dark: no light could be seen in any angle. Most of the people still awake near the area thought they were going blind. 

But Navy (as this was the color of his suit) was expecting that, so he just stood still and shot him. The shadow didn't even dodge, he was confident his powers would protect him, but he was wrong. The bullet pierced reality like it was a piece of paper, but he didn't feel any pain. Feverish as he was, that just didn't happen. He changed his strategy and transformed himself into Navy's shadow. Even he couldn't predict his movement, so he was soon enveloped, and what is a man without a shadow? Contrary to popular belief, you don't get to be pure. You just lose your balance, and your consciousness starts to fade. 

Before falling, Navy smiled. The shadow knew why. Soon, he also fell to the ground, in pain. The bullet had pierced his arm. Now he knew why Red died, and how. Those bullets killed everything they hit, no matter how shallow the wound. 

"I just won't surrender… I won't die. I'll avenge you Red, and discover why you were killed."

In a last effort, the shadow enveloped his body in the darkness, and disappeared.

sábado
ago082009

Válvula de Escape

Un día, divagando mientras caminaba por el centro llegando a tribunales, camino que ya empecé a odiar, pensé... ¿Que tal si uno tuviera una especie de dimensión propia, a la que puede saltar por si mismo cuando quiera? Y empecé a diseñar una idea que se puso cada vez más compleja.

Mi dimensión consistiría, según mi idea, en una casa de madera a la antigua, como una casa de campo, completamente vacía excepto por una cama, una mesa y una silla. Por la ventana, sin cortinas, se ve la lluvia, lluvia que nunca acaba, al menos desde adentro de la cabaña. Hay tres puertas dentro. Una, a un borde de la casa, lleva al mismo lugar desde donde entré a mi dimensión. Otra, del lado, lleva a un baño. La última, al otro borde, sale a un bosque donde siempre es de tarde, con ese amarillo color cuando el sol está a punto de esconderse. La casa está rodeada de pasto, o musgo, y encima de una pequeña colina de tierra. Caminando por el bosque existe, en su borde, una barrera de madera, que simplemente no puedo saltar o pasar. Siento que, cuando explore más la dimensión y sepa más sobre mi mismo, podré llegar más allá. De lejos, se ve un campo inmenso.

A veces, cuando me aburro del mundo, viajo a ese lugar tan íntimamente mio, y llevo algunas cosas para entretenerme. La casa no tiene enchufes, pero puedo hacer un agujero a la realidad para conectar cosas eléctricas.

Me gustaría que fuera posible. Un lugar a donde ir cuando quieras estar solo y reflexionar, un bosque dorado donde siempre es de tarde y una casa a la que nunca deja de tocar la lluvia.

martes
jun022009

Reloj

Tic, tac, tac, tic, cat, cit…

El reloj me esperaba sobre el velador que acompañaba a mi cama, el segundero haciendo sonar su particular tic tac. Estoy seguro de que era sábado, de que en ese momento no tenía ninguna preocupación salvo pensar, o leer, incluso escribir. Decidí abrir las cortinas antes de sentarme ante mi escritorio, y para mi sorpresa el cielo gris anunciaba una tormenta. Todo estaba oscuro, como en noche perpetua, oculto. El sol no alcanzaba a mostrar su faz entre las nubes. Algo en el espectáculo que veía destrozó mi ánimo, como si no se me permitiera alcanzar la paz ese día. Fui al baño para lavarme la cara y poder pensar mejor, y me di cuenta que me había olvidado del reloj. Fui de inmediato a recoger a mi único acompañante y lo ajusté a mi brazo, echándole luego un vistazo para recordar la hora. El reloj marcaba las 12, así que no me preocupé demasiado, hasta que empecé a oír un sonido extraño. Mirando por instinto al reloj, me di cuenta de que el segundero empezaba a retroceder, lentamente. Creí que el cuarto empezaba a irse hacía atrás, pero era tan solo un reflejo, una advertencia, un error mecánico. Pensé que si movía el segundero hacía el otro lado podría arreglarlo. Mi cuerpo cayó como atravesado por un rayo.



I
La lluvia abundante se mezcló con el sonido de unos pasos. Eduardo estaba cubierto por su infaltable impermeable gris y por su cara triste y arrugada. Tocó el timbre con lentitud y se apoyó en la puerta. Luego cayó al piso tapizado de madera. Ante sus ojos, un reloj.

II
Eduardo adornó su brazo con el reloj, lo único que había quedado dentro de la casa de su amigo. Adentro, todo estaba abierto, las ventanas dejaban pasar la lluvia y el viento había arrojado los adornos de los muebles. La cama estaba deshecha, pero no quedaba nadie dentro.

III
El relojero observó el reloj extrañado. Estaba en buen estado, si, pero el mecanismo estaba completamente al revés.  Eduardo lo miró preguntando cuando ganaba, si es que tenía algo de valor. El relojero abrió la caja y le entregó una suma más grande que la que esperaba ganar.


IV
Eduardo salió de la tienda con una sonrisa, pero una espesa niebla empezó a cubrir la ciudad. Cuando se disponía al fin a atravesar la calle que lo llevaba hasta su casa, seguridad bien merecida por cruzar por esa tormenta, el sonido de unas llantas que no se adherían al pavimento cruzó sus oídos. El último sonido que escuchó fue un tic tac fuerte, como el de una bomba.

V
El relojero consideró que sus conocimientos no eran suficientes para saber que le pasaba al reloj. Nunca había visto que un mecanismo pudiera correr hacia atrás, y no se atrevía a arruinar el misterio abriéndolo. Lo llevó luego a uno de sus conocidos, que había estudiado en Europa, y que sabía todo sobre relojes. Al abrir el mecanismo todo estaba en orden, las tuercas corrían en la dirección correcta, pero el reloj, sin embargo, indudablemente iba hacia atrás. Ambos decidieron luego de una larga consideración que debían mover las manecillas por sí mismos. La muerte llego a caballo y cortó las cabezas con su guadaña. Los cuerpos sin vida estaban tan fríos como la muerte.

VI
Los policías vieron ambos cuerpos tirados en el piso. No había pistas, el reloj seguía sobre la mesa de relojería, intacto. Cuando los cuerpos fueron llevados a la autopsia, la causa de muerte no pudo ser  determinada. Minutos después, los edificios comenzaron a desgastarse. Las estructuras caían como si el peso de siglos comenzara recién ahora, como si el tiempo avanzara el triple de rápido. El minutero del reloj comenzó a moverse hacía atrás.

VII

Los científicos no podían explicarse la causa, pero ese reloj parecía estar conectado con las muertes de ambos relojeros. No había otra opción. Decidieron investigarlo de inmediato. A través de rumores se enteraron que los difuntos querían explicarse por qué las agujas se movían para atrás. Decidieron aislarlo, evitar que cualquiera lo tocara. Lo metieron en un cuarto completamente cerrado y lo manipularon con manos mecánicas. Creyeron que tal vez si lograban arreglar el reloj la situación se mejoraría. Los pocos edificios que quedaban estaban a punto de destruirse.

VIII
Un viejo científico sin fama ni gloria se ofreció de voluntario, creyendo que si moría no perdería nada, y si sobrevivía lograría algo de fama. Le dijeron que no lo tocara directamente, que moviera las manecillas de modo indirecto, controlándolas con las manos mecánicas. Les hizo caso, y lo hizo de forma lenta y precisa. Cuando tocó el minutero, su corazón paro como un reloj sin cuerda, y la electricidad se cortó. El reloj se volvió gris, como las nubes que provocaban la eterna lluvia.

IX
El reloj fue aislado. Ya nadie sabía qué hacer. La ciudad decaía con ritmo impactante, y la lluvia amenazaba con convertirse en temporal. Pocas estructuras quedaban en pie. Pronto solo quedó el museo, y el reloj fue puesto allí protegido con una cúpula de vidrio.

X
Un niño se había perdido, y estaba solo. No tenía donde ir, y sentía frío y hambre. Caminaba por las calles buscando, sin ver a nadie. Todo cambió cuando encontró el museo.

XI
El niño pasó cerca de la cúpula de vidrio, sin saber lo que esperaba adentro. Una atracción imposible de resistir se apoderó de su cuerpo y de su mente: su destino era abrir esa cúpula, su salvación estaba dentro. El reloj representaba un corazón palpitante, algo vivo que lo sacaría de su desgracia. Sacó el reloj sin problemas y sintió la alegría de haber terminado la espera. Se puso el reloj y supo que debía cambiar el tiempo, hacer que se moviera hacia adelante. Con los ojos dilatados y una sonrisa dibujada a medias en su cara movió el minutero.

XII
El mundo entonces se destruyó por completo y luego volvió a renacer. El niño ahora era anciano, gris y destrozado por un tiempo que no era suyo. Su mente pensaba en juegos infantiles pero sus piernas y brazos apenas podían moverse. El mundo era completamente joven con el préstamo de un niño. Su voz tan solo podía repetir el sonido que sonaba por siempre en sus oídos:

Tic, Tac…
martes
jun022009

Primavera

Quizá pensaba que el frío era sólo una señal de aviso. Quizá pensaba que el clima era algo puramente incidental que en nada afectaba nuestras vidas más que en la forma de vestirse. Podría haber pensado cualquier cosa. Pero salió, así como estaba, al insoportable frío, como desafiando a la tierra, mientras pensaba en campos infinitos de verde.
Caminaba rápido, pero no apurado, como si por naturaleza no tuviera tiempo que perder, y mientras avanzaba la oscuridad del invierno parecía aclararse, variando los tonos hacia el otoño y sus cafés y caídas libres de los árboles luchando por seguir viviendo.

En frente suyo ya se encontraba un antiguo castillo de piedra gris, oscuro, cubierto de nieve. La puerta estaba cerrada, bloqueándole el paso de forma posiblemente permanente.

Ni siquiera tuvo que concentrarse. La puerta cayó al suelo, renacida como un nuevo árbol.  Caminó por el pasillo.

Sintió algo extraño. De reojo aparecía fuego azul, encapsulado en una sombra con forma humana. Creció pasto en el piso de piedra. Supo de donde venía, y, al fin, su adversario no pudo ya quedar en la cobarde oscuridad.

Ni siquiera hubo diálogo. Hielo chocaba con plantas de todos los tipos. Un árbol crecía desmesuradamente mientras proseguía la batalla campal. De pronto ya no era un castillo sino un gigante bosque de pinos.

El verdor era deslumbrante. Sonrió. Sabía que nada de esto sería posible sin el invierno y el frío, y que el hielo terminaba volviéndose agua. Ya no era un adversario.

Y todo fue verde.