Búsqueda

Últimas entradas

Categorías

Tags

Arithon

Powered by Squarespace

Que estamos haciendo...

Entries in Nostalgia (1)

lunes
feb222010

Hmp, la historia. Parte I

El tiempo nos ha traído mucho recuerdos… que pasan como autos en una carretera y se hacen borrosos. El tiempo corta nuestras memorias, pero todavía seguimos juntos. Algunos se han ido, otros solo hacen acto de presencia, encerrados para siempre en sus habitaciones. El edificio, construido desde el principio con nuestras imaginaciones, todavía se levanta imponente en la ciudad de copias y de bosquejos. Todavía está marcada la tinta del dibujo, aunque se mantenga borrosa. 

De vez en cuando, el cuarto de reuniones todavía se ilumina con las luces de antes, con una felicidad que parece la misma de antes. Todavía disfrutamos reunirnos y conversar. La velada se llena entonces de recuerdos felices de cuando éramos niños, y nuestras ideas eran distintas e inconexas. ¡Teníamos tantas ambiciones, tantas metas! Pero la vida habla distinto, con otros tonos, y no queda otra opción que dejarse guiar por sus sendas. De vez en cuando podemos empezar nuestro propio camino, y en esos momentos podremos darnos la mano y caminar juntos… hacia un nuevo sol.

Mi biblioteca sigue igual de ordenada, sus tomos de conocimiento guardados en libreros que ahora parecen murallas. Hace mucho tiempo que tengo estos pensamientos, pero he sido egoísta. Yo tampoco me he dado el lujo se salir de mi habitación, y mis diálogos son efímeros y cortos. Sin embargo, no he perdido la esperanza. 

Hace poco, cuando las circunstancias me obligaron a salir de mis meditaciones, me encontré con alguien que alguna vez estuvo muerto, asesinado por mi mente o por la suya propia. Un ser fragmentado que ahora al fin había logrado unirse en una sola persona. Lo llamé por su nombre: Rayan. La conversación solo duró un momento, pero me causó una profunda emoción. Me dijo que las cosas podían ser como antes, aunque duraran menos tiempo. Que todavía podíamos compartir nuestras aventuras, aunque fuera solo dialogando. Había una habitación vacía en la que había conseguido reunir a un grupo de las personas que estaban encerradas. A algunos de ellos no los había visto hace mucho tiempo, casi desde mi llegada. Algunos de ellos no me conocían, otros ya casi me habían olvidado. Todos eran distintos ahora, otras personas. Pero estaban dispuestas a hablar.

Cuando entré, los sillones estaban dispuestos, listos para hablar. Cuando estuvimos dispuestos no podíamos hablar. Era como si no nos conociéramos, como si nunca nos hubiéramos visto. Reconocía a la mayoría, pero había algunos nuevos. Nos saludamos con ceremonia, y con el saludo recordé algo importante: nuestra última historia juntos, una aventura donde todos participamos y vencimos. Decidí en ese momento relatarla.